Vitamina A: Conocida por sus poderosas propiedades antioxidantes, la vitamina A contribuye a la regeneración celular, ayudando a la piel a sanar y a reducir la aparición de cicatrices de acné.
Zinc: Esencial para la curación de la piel, el zinc también ayuda a reducir la producción de sebo, el aceite natural de la piel que puede obstruir los poros y provocar brotes.
Probióticos: Ayudan a equilibrar la microbiota intestinal, lo que contribuye a una piel más limpia y saludable.
Bromelina: Una enzima derivada de la piña que actúa como antiinflamatorio, ayudando a reducir la hinchazón y las rojeces causadas por el acné.
Biotina: Esta vitamina B es clave para fortalecer la piel, el cabello y las uñas, ayudando a mantener la piel sana y resistente a las imperfecciones.
Cúrcuma: Conocida por sus propiedades antiinflamatorias, la cúrcuma ayuda a reducir el enrojecimiento y la irritación de la piel.